InicioNegociosLa robótica, la colocación de baldosas y el futuro de la artesanía

La robótica, la colocación de baldosas y el futuro de la artesanía

El sector de los azulejos siempre ha avanzado gracias a la innovación. Hemos visto cambios importantes en los materiales de colocación, los sustratos, los sistemas de impermeabilización, los azulejos de gran formato, los paneles de gres porcelánico calibrado, las membranas de desacoplamiento, los sistemas de nivelación, la impresión digital y las herramientas de instalación. Cada uno de estos avances ha creado nuevas oportunidades, pero también ha requerido formación, normas, capacitación y criterio profesional.

Esa misma mentalidad es la que guía la forma en que nuestro sector evalúa la robótica. La Asociación Nacional de Contratistas de Alicatados (NTCA) no descarta las nuevas tecnologías simplemente porque no las conozcamos. Al mismo tiempo, tenemos la responsabilidad de evaluar las nuevas tecnologías con una mente abierta respecto a lo que pueden aportar al sector. Cada herramienta, método, producto y sistema debe evaluarse según el mismo criterio: ¿ayuda a conseguir una instalación de azulejos satisfactoria?

Por qué los instaladores de azulejos pueden mostrarse cautelosos

Para muchos alicatadores, la idea de que un robot coloque azulejos puede parecer algo lejano, poco realista o incluso amenazante. En cierto modo, esa reacción es comprensible. Los alicatadores no suelen ser de los primeros en adoptar las nuevas tecnologías. Nuestro oficio se ha basado históricamente en la destreza manual, el aprendizaje, la experiencia y la resolución de problemas en la obra. La mayoría de los instaladores de éxito han construido sus empresas no persiguiendo tendencias, sino ofreciendo un trabajo que funciona bien, queda bonito y resiste el paso del tiempo.

Dicho esto, la robótica ya no es solo un concepto futurista. En todo el mundo, las empresas están introduciendo sistemas robóticos diseñados para mover, colocar, alinear, marcar o ayudar en la instalación de baldosas y suelos. Algunos se comercializan para grandes espacios comerciales diáfanos, aeropuertos, estaciones de tren, colegios, centros comerciales y entornos con distribuciones repetitivas. Otros se están desarrollando para facilitar la distribución, la elevación, la manipulación de materiales u otras tareas físicamente exigentes.

Es importante que los miembros de la NTCA estén al tanto de estos avances. Sin embargo, estar al tanto no es lo mismo que aceptarlos sin cuestionarlos.

La colocación de baldosas es un sistema

Lo más importante que debéis entender los contratistas, fabricantes, arquitectos, contratistas generales y propietarios es lo siguiente: la colocación de baldosas no es simplemente el acto de poner baldosas en el suelo o en la pared. La colocación de baldosas es todo un sistema. Implica evaluar el sustrato, tener en cuenta los movimientos, preparar la superficie, decidir la disposición, elegir el mortero, conocer los requisitos de cobertura, tener en cuenta las condiciones ambientales, las juntas de dilatación, la impermeabilización, las transiciones, las penetraciones, gestionar los desniveles, elegir la lechada, el curado, la protección y las condiciones de uso final.

Un robot puede ser capaz de repetir un movimiento. Un alicatador cualificado entiende por qué ese movimiento es importante.

Posibles beneficios

Sin duda, la robótica ofrece ventajas potenciales. Con el tiempo, los robots podrían ayudar con tareas repetitivas, la manipulación de materiales, la transferencia de diseños, la elevación de unidades pesadas o la colocación de baldosas en zonas amplias y diáfanas. Podrían reducir el esfuerzo físico de los trabajadores, mejorar la uniformidad en entornos controlados y ayudar a los contratistas a hacer frente a la escasez de mano de obra.

La robótica también podría atraer a las generaciones más jóvenes al sector. La futura mano de obra ha crecido con la tecnología. Si la automatización, el diseño digital, el escaneo o la asistencia robótica ayudan a presentar la colocación de azulejos como una profesión moderna y técnicamente avanzada, eso podría beneficiar al sector. Puede que los contratistas más exitosos del futuro no rechacen la tecnología; quizá aprendan a usarla sin perder el criterio y la destreza artesanal que definen el trabajo profesional con azulejos.

Preocupaciones importantes

Pero hay motivos importantes de preocupación.

La tecnología aún es nueva. Muchos de los sistemas que se promocionan hoy en día parecen funcionar mejor en condiciones ideales: espacios abiertos, patrones repetitivos, sustratos uniformes, tamaños de baldosas predecibles y entornos de obra controlados. Pero la mayoría de los proyectos de alicatado no se desarrollan así.

Cualquier alicatador con experiencia sabe cómo va esto en la obra. Los suelos no siempre están nivelados y las paredes no siempre están a plomo. Las losas tienen grietas, se comban, están sucias, pueden tener problemas de humedad y hay que respetar las juntas de dilatación. Los planos cambian, las distribuciones no coinciden con las medidas reales y otros oficios dañan las superficies preparadas. Los materiales llegan con variaciones de tono, deformaciones, problemas de dimensiones o limitaciones de manipulación. Los propietarios hacen cambios, los contratistas generales acortan los plazos y el tiempo afecta a los trabajos en el exterior. Además, las duchas, los balcones, las piscinas, las cocinas comerciales, los entornos sanitarios y los elementos exteriores conllevan diferentes riesgos de rendimiento.

Un alicatador cualificado se adapta a esas condiciones. Un robot todavía no puede sustituir esa capacidad de tomar decisiones.

La norma no cambia por el hecho de que cambie la herramienta

Da igual si las baldosas se colocan a mano, con ayuda de una máquina o mediante robótica: las expectativas siguen siendo las mismas. La colocación debe cumplir siempre con las normas del sector, las instrucciones del fabricante, las especificaciones del proyecto y los métodos aceptados.

Aunque un sistema robótico pueda colocar las baldosas con precisión, la pregunta más importante sigue siendo: ¿se está haciendo la instalación según las normas del sector? ¿Se ha elegido bien el mortero y se ha fijado bien al sustrato? ¿Se está consiguiendo la cobertura necesaria? ¿Se está consiguiendo el nivel de cobertura necesario en las zonas húmedas y en los exteriores? ¿Están bien situadas las juntas de dilatación y se extienden a lo largo de todo el conjunto de baldosas? ¿Es adecuada la preparación del sustrato? ¿Está evaluando la instalación alguien que conozca las normas ANSI, los métodos del Manual de la TCNA, las instrucciones del fabricante y las especificaciones del proyecto?

Hasta que se puedan responder esas preguntas de forma coherente, es fundamental considerar la robótica como una tecnología emergente, y no como un sustituto de la mano de obra cualificada.

Preguntas que deben hacer los contratistas

Los contratistas también tienen que plantearse preguntas prácticas antes de aceptar cualquier sistema robótico en un proyecto de alicatado.

  • ¿Quién comprueba que el sustrato esté listo?
  • ¿Cómo comprueba el sistema la cobertura del mortero?
  • ¿Cómo se identifican y protegen las juntas de dilatación?
  • ¿Cómo reacciona el equipo cuando las dimensiones del terreno no coinciden con las de los planos?
  • ¿Quién se encarga de documentar el proceso de instalación?
  • ¿Quién se hace responsable si falla la instalación?
  • ¿El fabricante reconoce este método?
  • ¿Se ha probado el sistema en condiciones reales de obra, y no solo en demostraciones controladas?

No se trata de preguntas en contra de la tecnología, sino de cuestiones profesionales. Los contratistas se hacen estas mismas preguntas a diario sobre productos, métodos, empleados, subcontratistas y especificaciones de los proyectos. La robótica debe estar sujeta al mismo nivel de responsabilidad.

Riesgos del fabricante y reclamaciones sobre los productos

El sector de los azulejos también debe tener cuidado con las afirmaciones publicitarias. La rapidez por sí sola no es sinónimo de calidad, al igual que una instalación rápida que no cumple con las normas no supone ningún avance. Una máquina que coloque baldosas rápidamente pero que no consiga una cobertura adecuada del mortero, no se adapte a los movimientos o ignore las condiciones del sustrato puede provocar fallos a gran escala. En ese caso, el sector no gana en eficiencia, sino en reclamaciones.

Esto es especialmente importante para el sector manufacturero. Si la instalación robotizada se extiende antes de que la tecnología haya demostrado su eficacia y se haya integrado correctamente con los estándares del sector, los fabricantes podrían tener que hacer frente a un aumento de las reclamaciones sobre productos que, en realidad, no están relacionadas con el producto en sí. Se podría culpar a una baldosa, al mortero, a la lechada, a la membrana o al material de fijación de fallos causados por una mala evaluación del sustrato, una aplicación incorrecta del mortero, una cobertura insuficiente, la falta de adaptación al movimiento o una secuencia de instalación incorrecta. Cuanto más automatizado esté el proceso, más fácil te resultará a algunas personas dar por hecho que el producto ha fallado, en lugar de comprobar si el sistema de instalación se ha llevado a cabo correctamente.

Los fabricantes deben estar muy atentos a esta evolución. Es posible que tengan que aclarar las instrucciones escritas, los requisitos de las pruebas, los métodos aprobados, las condiciones de garantía y las responsabilidades de los contratistas que utilicen sistemas automatizados. También puede que tengan que determinar si los métodos robóticos son compatibles con productos específicos, formatos de baldosas, tipos de sustrato y condiciones ambientales. Al igual que con cualquier nuevo método de instalación, hay que demostrar el rendimiento, documentarlo y asegurarte de que cumple con los estándares reconocidos del sector.

La NTCA y el papel del contratista

Para los contratistas, el mensaje es que no hay que tener miedo a la robótica. Como asociación profesional, la NTCA se encarga de crear una plataforma para que nuestros miembros conozcan las nuevas tecnologías y sistemas que ayudan a los contratistas de alicatado a tomar decisiones empresariales acertadas basadas en lo que más conviene a su empresa. Nuestro mensaje es liderar el debate.

El instalador profesional de azulejos es la persona más cualificada para valorar si una herramienta robótica tiene cabida en un proyecto de alicatado. Los instaladores saben distinguir entre una herramienta útil y un atajo arriesgado. Saben cuándo el soporte no está listo. Saben cuándo hay que ajustar la disposición. Saben cuándo una especificación está incompleta o cuándo las condiciones del trabajo pueden afectar al resultado final. Saben que una instalación de azulejos bonita no se consigue solo colocando los azulejos, sino gestionando todo el proceso, desde la preparación hasta la protección.

Puede que llegue un día en el que la robótica se convierta en una parte importante de la colocación de azulejos. Podría ayudar con el trazado, la elevación, el transporte, la colocación repetitiva o la documentación. Podría convertirse en otra herramienta más en la caja de herramientas del contratista. Pero el sector haría bien en no creerse que la robótica pueda sustituir al ojo entrenado, la mano experta y el criterio profesional de un alicatador cualificado.

Las baldosas son un material acabado, pero también constituyen un sistema de alto rendimiento. Si se colocan correctamente, pueden durar generaciones. Esa durabilidad no es casual. Es el resultado de normas, formación, experiencia y maestría artesanal.

Cierre

El futuro de la colocación de baldosas puede incluir la robótica, la automatización, el escaneo, el trazado digital y otras tecnologías que aún no nos hemos imaginado del todo. La NTCA no puede ignorar ese futuro. Depende de nosotros ayudar a darle forma.

Pero también hay que dejarlo claro: la tecnología debe estar al servicio de la calidad. Debe apoyar a los trabajadores cualificados, no socavarlos. Debe mejorar el rendimiento, no solo aumentar la velocidad. Debe reducir el riesgo, no provocar una nueva oleada de fallos y reclamaciones sobre los productos.

El alicatador profesional siempre ha sido algo más que un simple instalador. Es alguien que resuelve problemas, un artesano, un gestor de sistemas y quien cuida de la instalación una vez terminada. La robótica puede cambiar algunas de las herramientas que se usan en la obra, pero eso no cambia el valor de un buen criterio, de los métodos adecuados y del orgullo por el trabajo bien hecho.

Puede que el futuro sea más automatizado, pero para que la colocación de azulejos sea de calidad seguirá siendo necesario contar con gente cualificada que dirija el trabajo.

- Advertisment -

Most Popular

- Advertisment -